Primera Plana

miércoles, 3 de noviembre de 2010

ENTREVISTA A LILIANA PAOLINELLI
“Abundan los relatos trágicos sobre lesbianas”
La directora de la película argentina Lengua Materna, estrenada el jueves 21 de octubre en los cines porteños, reflexiona sobre la homosexualidad y las repercusiones de su segundo largometraje.

-¿Qué sucedió entre 1995, cuando se surgió la idea de la historia, y el 2000, año en que empezaste a escribir el guión?
-En ese momento no era el principal proyecto que quería hacer sino que había otros dando vuelta: un documental sobre las mujeres de los presos, una historia sobre chicas que se llamaba Tener o no tener y otros guiones. En un momento lo presenté al Fondo Nacional de las Artes para una beca y por suerte salió.

-¿De dónde te inspiraste para hacer
Lengua Materna?
- Una vez tuve una impresión a partir de una pelea con mi madre de donde empecé a fantasear una serie de cosas acerca de sus posibles reacciones. Todos sabemos lo que cuesta hacer una película entonces no busco temas como en un inventario o un catálogo de temas y a ver qué es lo que puede pegar.

-La homosexualidad sigue siendo un tema polémico, ¿qué dificultades te generó para realizar la película?
- Me costó mucho desde el 2000 hasta que en 2007 finalmente presentamos el proyecto en el Instituto de Cine porque lo presentaba en otros concursos y sólo sacaba menciones. Había cierta resistencia con el tema a pesar de que cuando les mostraba el guión muchos colegas que me decían: “¿Qué vas a hacer esto si es un tema superado?”. ¿Qué loco no? Porque este año se rebelaron tantas posiciones reactivas.

-En un año en el que se sancionó la Ley de matrimonio igualitario, ¿es casualidad o causalidad que se haya estrenado este film?
- Nosotros habíamos empezado con todos los trámites en 2007 y nunca soñábamos con que fuera proyecto de ley pero no puedo ser muy ingenua de pensar que no es casualidad que coexistan los dos eventos en un mismo año. Sin embargo, la película no es militante al referirse a algo más amplio que el tema de la institución matrimonial como lo es la aceptación familiar.

-¿Qué te cautivó de Mara Santucho al convocarla para ambos largometrajes? ¿Por qué elegiste a Claudia Lapacó para el protagónico?
-Con Mara trabajo desde que ella tiene trece años y somos muy amigas. Es un lujo tenerla porque es una grandísima actriz y la quiero mucho. Me alegra los rodajes así que siempre invento algo para que esté, es como mi actriz fetiche. A Claudia me la sugirió Mariana Oberstein, pero no tenía una imagen fresca de ella entonces no sabía si correspondía con la edad del personaje. Apenas la conocí y vi cómo hablaba, me di cuenta que tenía que ser ella.

-¿Por qué guionás tus propias películas?
-Me gusta escribir, siento mucho placer, me gusta esa parte solitaria del cine porque tengo más conexión con las cosas que me interesan. De la misma manera, no pensaría en un director de actores para una película porque siento que me perdería de lo más lindo del trabajo

-Luego de ver el producto terminado, ¿qué autocrítica hacés?
-La verdad que todavía me sorprende porque hay cosas que uno encuentra en la marcha: el asado, gestualidades o lugares que uno no tenía tan presente pero al llegar a la locación resultan una sorpresa. Estoy muy contenta con la película, pero hay que ver si la gente no extraña los llantos porque abundan los relatos de estereotipos donde muestran a la lesbiana con distintos tipos crisis pero todos finales malos.

-Por momentos el film parece un poco exagerado, ¿pudiste apreciarlo de esa manera?
-Puede parecer una exageración decir cuatro abortos pero tengo amigas que se han hecho cinco abortos en un año. Cuando la chica le dice a la madre todas estas cosas es como una bomba. El tema de los años puede ser, pero hay tanta gente que lo mantiene oculto que hasta queda tibia la película. Si me atengo a los datos de la realidad es una película naturalista.

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