ENTREVISTA A PEPITO CIBRIÁN
“No voy a adoptar porque me siento grande y no quiero no ver crecer a ese chico”
A casi cinco meses de su matrimonio, el director de teatro, actor y dramaturgo argentino, de 62 años, cuenta cómo vivió la promulgación de la ley de matrimonio igualitario. Y en vísperas de un nuevo reestreno de Drácula habla de su pasión por los musicales y su miedo a la soledad.
“Vení más cerca la puta madre”. Pepito Cibrián ordena el ensayo en un colegio de Monjas en el barrio de Palermo donde dicta las clases de su taller de comedia musical. Los alumnos van y vienen y todos lo saludan. Hay un gran afecto para con sus discípulos y se nota en cada momento. Caricias en las orejas, en las mejillas, en el pelo y conmovedores abrazos se presentan en la escena constantemente. Fiel a su estilo campechano, el director de teatro y los jóvenes mantienen una relación muy particular. “Más cachonda, más puta. Te lo tenés que coger. Animate”, alienta a una de las alumnas que acaba de cantar una de las canciones de Calígula. Durante una hora y media interpreta esta obra como si estuviese frente a un auditorio multitudinario: gritos, cambios de tonos de voz, risas jocosas, movimientos de manos. Al finalizar su perfomance, los jóvenes se funden en un emotivo aplauso. “Hace diez años que no lo leía”, se sincera.
No se detiene un segundo, va de aquí para allá. El alumnado se recambia pero él continúa con la misma energía contagiosa. Ahora es el turno de Drácula, obra que se reestrenará en enero del año próximo. Asigna posibles alumnos para interpretar a los diversos personajes. Escucha la opinión de sus discípulos y de sus ayudantes. Se consideran distintas variables: capacidad de canto, baile, actuación, contextura física. Observa detenidamente el ensayo para marcar errores y aconsejarlos. “La gente joven no sabe nada, son como cavernícolas. Desean ser artistas pero nadie les ha enseñado cuáles son sus raíces, de dónde viene
Nacido en Cuba, durante una gira teatral de sus padres José Cibrián y Ana María Campoy, Pepito creció con los espectáculos de comedia musical. “Desde chico me impactaron mucho. Me fascinaba, me parecía majestuoso. Siempre me gustó la música y tenía un long play y me imaginaba dirigiendo una orquesta”. A los 62 años, se muestra orgulloso de haber logrado una identidad propia: “Hoy casi son los padres de, lo cual seguro les generaría mucha alegría”.
–Además de la influencia de tus padres, ¿en qué se basó tu elección de dedicarte al género musical?
-Nunca estudié música pero soy un hombre músico. Supongo que la elección tiene que ver con la teatralidad, la grandiosidad, las distintas disciplinas, el baile. El género musical es muy mágico porque trasmite a la gente a través de la música, de la luz, del sonido, del vestuario, sensaciones muy plenas que a la gente la motiva de una manera particular, ni mejor ni peor, pero particular.
Los clásicos son su perdición. Este año no fue la excepción: hace unos días finalizó la gira nacional de Las mil y una noches. “En Estados Unidos, que es un poco la cuna de este género, dicen que un musical que no está basado en algo, no es exitoso. Lo primero que hice fue Drácula y nunca había adaptado obras ni novelas, pero sí me había basado en personajes”.
-¿En qué se diferencian los musicales argentinos con los de Broadway?
-Nosotros somos más expresivos y ellos son mucho más fríos. Me acuerdo que el director de Cats me dijo: “¿De dónde sacás tanta sangre de la gente? Nosotros somos de plástico y yo soy de plástico”. Para ellos los musicales son un negocio. Los que forman parte del elenco, los bailarines, cantantes son gente grande porque hay un oficio, ensayan más rápido y cuesta menos de montaje pero no de sueldo. Nosotros lo hacemos desde un lugar muy pasional, muy virginal.
Caudillo de los “diferentes”
Activista durante el tratamiento de la ley de matrimonio igualitario, Cibrián recuerda aquello que lo impulsó a tomar la iniciativa política. “Pensaba en los ancianos homosexuales que perdieron toda una vida y no tienen derechos de nada, no pueden decidir si le sacan o no el tubo o qué medicación darle”. Tras la promulgación de la normativa, el 4 de agosto el director se casó con Santiago Zenobi, un arquitecto de 36 años que es su pareja desde hace once años. “Aunque pareciera tonto eso de la legalidad, hay un compromiso interno que te compromete a cosas con las que antes no estabas comprometido, desde la más simple como que los bienes son gananciales”. A pesar de haber comenzado con los trámites de adopción en 2002, el ícono de las comedias musicales en Argentina confirma que no continuará con las gestiones. “Me siento grande. Quise empezar a hacerlo porque lo soñaba con mucha alegría pero hoy en día no sé si me podría hacer cargo. No quiero no ver crecer a ese chico”.
-¿Cuán consciente sos de lo que ha conseguido la sociedad argentina?-“Uno es hombre en la vida, no en la cama”. ¿Cómo te sirvieron esas palabras de tu padre para desenvolverte en tu vida?
-Cuando un padre te dice: “Sé libre”, la vida es más fácil. Mi padre peleó en
Por las noches la soledad desespera
Es extraño verlo solo. Si no está su gente, están sus incondicionales perros. “Le temo a la soledad, pero me di cuenta que no me voy a morir solo. Hablo con mis perros, con mis plantas, con mis árboles, con mis actores, con mis amigos. Hablo con todo aquello que me da y doy amor”. Su vida transcurría con normalidad hasta que se conoció que una banda de delincuentes planeaba su secuestro. “Te impacta porque ha estado tu nombre en juego. No es un hecho fortuito sino que ha habido una preparación y poder haber sido víctima es bastante traumático. Te entran unos miedos que ya son históricos en mi generación, por las dictaduras”
Personaje alegre, Pepito Cibrián le resta importancia a lo sucedido. “No estoy más desconfiado, sólo es angustiante pensarlo en ese momento porque sino no podrías vivir”. Tras 40 años de terapia, ha logrado superar varios problemas a los que tuvo que sobreponerse, como la crisis que tuvo en el 2006, donde llegó a tomar 18 pastillas para estar bien. “Uno tiene que salir, siempre es uno”.
-Desde que se instaló la nueva gestión la premisa fue salir fuertemente a controlar el tránsito de frente al infractor, tratando de evitar que se cometan infracciones y nunca escondido detrás de un árbol para 