Entrevista al Jefe de Gabinete de la Dirección General de Seguridad Vial porteña
LAS IRREGULARIDES DEL SISTEMA DE INFRACCIONES DE TRÁNSITO
Por Martín Waisman y Nicolás Pili
Martín El Tahham reflexiona acerca de las faltas sancionadas con mayor frecuencia: estacionamiento indebido y alcoholemia positiva, entre otras. “Si bien la ciudad está pensada para muchos menos autos de los que hay, es la ciudad que hay: no se puede tirar abajo y hacer una nueva”, plantea.
El jefe de Gabinete de la Dirección General de Seguridad Vial de la Ciudad de Buenos Aires, Martín El Tahham, asegura que el objetivo de su gestión es controlar fuertemente el tránsito para evitar que se comentan las infracciones, pero siempre de frente al infractor. También reconoce algunas irregularidades en los valores monetarios que establece la ley 451, el Código de faltas de la Ciudad votado por la Legislatura de la Ciudad en donde se establecen los montos máximos y mínimos para cada una de las conductas que representan las infracciones. ¿Cuáles son las medidas más efectivas en materia de prevención, y cuáles las más redituables en cuanto a la recaudación? “A mí me sería mucho más fácil y económico tener un tipo parado en una esquina haciendo boletas”, insiste.
-¿Cómo se diseñó el actual sistema de control para las infracciones de tránsito?
-Desde que se instaló la nueva gestión la premisa fue salir fuertemente a controlar el tránsito de frente al infractor, tratando de evitar que se cometan infracciones y nunca escondido detrás de un árbol para hacer la boleta y que te enteres dos años después cuando tenés que renovar el registro. Por otro lado, la distribución de los controles depende del tipo de operativo. Los controles de alcoholemia obviamente están ubicados en lugares donde se detecta que hay concurrencia de gente en vehículos que toma y después sale a manejar, como Las Cañitas, Palermo, Recoleta. Y si hablamos de controles de droga, son lugares a los alrededores de boliches de música electrónica, donde puede haber algún consumo de estupefacientes.
-Un ejemplo que llama la atención en cuanto al rigor de las sanciones es que hablar por celular y no usar cinturón de seguridad al conducir son dos infracciones que se penalizan con una multa de 180 pesos. ¿No deberían ser diferentes?
-Estoy de acuerdo, debería haber alguna distinción porque son distintos los riesgos. Igual los montos finalmente los decide un controlador en la Dirección General de Administración de Infracciones, que determina entre un rango máximo y mínimo de unidades. Obviamente por un estacionamiento indebido no vas a terminar pagando lo mismo que por hablar por teléfono o andar sin cinturón seguridad.
-El conductor que no tiene la licencia, además, es sancionado con una multa menor que si la tiene vencida. A veces parece más una medida de recaudación que de prevención.
-No tengo en mente los montos de cada falta. Puede ser. Pero yo te repito que existe la ley 451 que la determinó la Legislatura. Yo pertenezco al Poder Ejecutivo así que no te puedo dar esas explicaciones. Si me preguntás en líneas generales del aumento que hubo de las sanciones, la Dirección opinó que debían aumentar. Estaban absolutamente desactualizados los montos. Por ejemplo, un abogado en Tribunales prefería que le acarrearan el auto, que sale 190 pesos, porque por ahí perdía mucho más dinero llegando tarde a una audiencia. Si lo evaluamos todo en términos monetarios, vamos a terminar viviendo en la selva…
-¿A dónde se destina el dinero recaudado? ¿Existen alternativas ante la imposibilidad de pagar la multa?
-Los ingresos de la Ciudad, por impuestos o por multas, hacen al presupuesto global, que después se redistribuye en educación, salud, tránsito, en todas las áreas. Y siempre hay alguna alternativa. Tenés que certificar que no podés pagar y, en muchos casos, se termina por asignar cursos de seguridad vial, como se hace con alcoholemia, o trabajo comunitario.
-¿Por qué creé que el valor de la boletas aumenta año tras año?
-Si lo comparamos con ciudades del mundo, los valores siguen siendo bajos. Hasta no hace mucho, un mal estacionamiento no salía más de 40 pesos. Estaban absolutamente desactualizados los montos, y mucha gente terminaba estacionando mal, total no le importaba si congestionaba o no la arteria porque tenemos esa idiosincrasia: somos solidarios cuando estamos ante los demás, pero no cuando estamos solos.
-¿Piensa que las dificultades de los conductores a la hora de estacionar tienen que ver con la deficiente infraestructura de la Ciudad?
-Si bien la ciudad está pensada para muchos menos autos de los que hay, es la ciudad que hay: no se puede tirar abajo y hacer una nueva. Las arterias de tránsito están hechas para circular y el estacionamiento es una concesión que el Estado puede dar en determinados lugares que cree que no molesta. No existe esto del derecho a estacionar en la vía pública o en la puerta de mi casa. No cumplir las normas genera inconvenientes al resto, es injusto que no se tenga una sanción por tener una conducta que está prohibida.

-¿Ese incremento de las multas está vinculado con un fin recaudatorio?
-No, y te lo puedo demostrar de mil maneras. A mí me sería mucho más fácil y económico tener un tipo parado en una esquina haciendo boletas, que tener todo un operativo de personas, con señales, con balizas, que requiere todo un gasto de elementos y recursos humanos.
-Entonces, ¿por qué en los casos de estacionamiento indebido el acarreo se cobra aparte y no se incluye su valor en las multas?
-El acarreo es una… nada. Es una licitación de una empresa privada, que incluso está vencido el contrato. Ese acarreo está previsto y va a costo del infractor. Una cosa es la multa y otra cosa aparte es todo lo que genera el haber cometido la infracción. No te lo sabría responder porque no depende ni siquiera de nuestro ministerio sino que es del de Desarrollo Urbano. Lo que sí me cabe a mí explicar es el acarreo por las faltas por estupefacientes, drogas, que se hacen con grúas propias del Gobierno y no se cobra ni un centavo por el acarreo ni por la detención porque es una contravención y no una falta, entonces toma intervención directamente la Justicia de la Ciudad.
-Según estadísticas del Ministerio de Justicia y Seguridad, en el primer semestre del año pasado hubo 800 casos positivos sobre 128 mil y este año sobre 108 mil, 900 positivos. ¿Qué eficacia presenta esta medida preventiva si el número aumenta?
-No creo no sean eficaces los controles, todo lo contrario. Si vamos a fijarnos en el éxito del control solamente por los números, te digo sí: estamos yendo para atrás. Pero la realidad con el tema de la alcoholemia respecto de años anteriores fue la decisión de remitir todo auto cuyo conductor dio positivo. Hasta el primero de mayo del 2008 tenían la alternativa de que manejara otro su vehículo, o de esperar que se le bajara el nivel de alcohol en sangre. Eso hizo descender notablemente el nivel de positivos: cuando arrancamos el nivel de positivos era 7 cada mil, hoy estamos en 1 y pico cada mil, o menos.
-En determinadas provincias algunos bares ofrecían transporte gratis a los conductores que hubieran consumido alcohol. ¿Qué alternativas propuso el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?
-Si bien desde Seguridad Vial no podemos obligar a los boliches a que aporten su grano de responsabilidad, con muchos boliches hemos llevado adelante el Programa de Conductor Responsable. Algún chico por grupo se anota como conductor designado y no bebe alcohol, se le hace el control y si no da positivo se le entrega un premio. Y así, por ejemplo, sorteamos un viaje a Sudáfrica para el Mundial. A su vez, se viene trabajando desde el área de educación: la conciencia es un tema que se logra con el tiempo, la otra es sólo una medida a corto plazo.
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