Primera Plana

sábado, 14 de mayo de 2011

"Cada uno ponía todo"

Cynthia Gabrenja y Marcelo Scoccia cuentan detalles y anécdotas de la filmación de Enero, el primer largometraje escrito, dirigido y producido por ellos, que integró la Competencia argentina durante la 13º edición del BAFICI. Ambos directores cinematográficos, nacidos en 1983 y graduados en el Cievyc, hasta ahora habían realizado cortometrajes. Gabrenja había dirigido Fort-Da y Lucy, en tanto Scoccia hizo lo propio con Orquesta (participó en el BAFICI ’09) y La mía casa, ganador al mejor cortometraje argentino en la edición del año pasado.



¿Cómo surgió la idea de Enero?

CG: Básicamente para presentarla en el BAFICI. La idea era hacer un largo y no teníamos los fondos para hacer una gran producción y dijimos: “Bueno tenemos alguien que tiene la cámara, nosotros tenemos ideas, tenemos actores. Podemos hacer algo”.

MS: Lo que hicimos fue repensar un proyecto que teníamos. En 11 días preparamos toda una historia, nos juntamos durante todo el día pensando y depositando ideas y llegamos a armar un argumento antes del rodaje, que empezó el 11 de enero y teníamos que presentar el proyecto el 28. Por suerte, todo el equipo técnico colaboró en todo lo que pudo, sino era casi imposible hacer la película.

¿Por qué le pusieron ese nombre?

MS: Un poco cada uno lo descubre en el visionado. Algunas personas piensan que es porque toda la película se hizo en el mes de enero, otras pueden pensar que es el inicio del año, como una nueva etapa. Hay distintas versiones y cada uno puede tomar la propia y sentirla.

Luego de ver la película terminada, ¿qué modificaciones le harían?

CG: Está ideal dentro de lo que pudimos hacer. Creo que aprovechamos todo el tiempo y recursos que teníamos.

MS: Uno disfruta con la película que tiene. Tanto Cynthia como yo somos muy obsesivos y en cada detalle ponemos particular atención. Uno la ve y siempre quiere seguir modificando pequeñas cosas. La secuencia de créditos iniciales queríamos que fuera de una forma, pero las posibilidades que teníamos eran las que están ahora. Me parece que hay que ponerle un coto porque sino uno sigue con el mismo proyecto y tiene que dejar que fluya.

¿Qué limitaciones tuvieron a la hora del rodaje?

MS: Muchas. Guido (Rodríguez Limardo), nuestro director de fotografía, puso su cámara y pudimos trabajar en función de eso sino no teníamos equipos. Después, por ejemplo, un día fuimos a grabar la situación del piano, llegamos al lugar y el piano no tenía teclas, lo habían llevado a afinar. Tuvimos que falsearlo, grabamos el piano sin teclas y en otro momento grabamos solamente la parte de las teclas cuando se estaba ejecutando. Y así mil cosas, no teníamos buen sonido, no teníamos vestuaristas, así que cada uno ponía todo. Guido se ponía a ver qué cosas le quedaban bien al actor (risas).

CG: Debemos muchos favores

¿Y a nivel económico?

CS: Ahora tenés cámaras accesibles, no tenés que hacer procesos de revelado, transfer ni comprar película, algo que no se podía hacer 10 años atrás. Y la calidad que tiene el digital es muy buena y parecida al fílmico. Podés llevar una camarita chiquita a cualquier lado y podés filmar. Es una cosa muy práctica y accesible. No es lo mismo que tener una cámara de 10 kilos, el trípode y 20 personas para hacer foco.

¿Cuál es el futuro que le espera a Enero?

MS: No vamos a hacer Febrero ni todos los meses del año (risas). Tenemos otros proyectos, pero queremos que la película tenga un desarrollo en el circuito, que pueda seguir siendo vista, que no muera únicamente en el BAFICI. Eso también nos ayuda a llegar a otros festivales.

Teniendo en cuenta el BAFICI, ¿cómo ven el nivel del cine independiente en estos momentos?

MS: Pudimos ver muy poco de la Competencia argentina o internacional, pero desde la imagen se ha mejorado mucho. Ha colaborado la posibilidad de acercarse a cámaras de buena calidad a un bajo costo.


http://cinepomelo.com.ar/?p=362

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