Federico Pintos, productor de la película Canción de amor y director del cortometraje Zainichi, presentados en la última edición del BAFICI, reflexiona sobre el presente del mundo cinematográfico no comercial y analiza lo que dejó la 13º edición del festival.
Pintos estudió cine y dramaturgia, fue jefe de redacción de la revista Haciendo Cine, programador de varios festivales, productor del mediometraje Semen en 2007, y coordinador de producción de Vrindavana, presentada en la edición del año pasado del BAFICI.
Zainichi, un corto de 33 minutos, narra la historia de un inmigrante coreano en Japón que emprende un viaje hacia su pueblo natal tras la muerte de su abuela. No obstante, aborda una problemática más amplia: la de los “zanichis”. Son la primera minoría étnica, conformada por los coreanos que continúan viviendo en Japón, pese a que su país natal logró independizarse luego de la Segunda Guerra Mundial.
¿Por qué elegiste abordar en Zainichi un tema sobre una cultura tan lejana a la nuestra?
Es ajena hasta cierto punto y universal hasta otro. El tema de la inmigración nos toca a todos, a cualquier país del mundo. Pese a que los coreanos que residen un Japón son un tipo de inmigración muy particular, los sistemas de migraciones son los mismos, las discriminaciones son las mismas y lo que se busca es lo mismo. El tema es algo que me apasiona desde hace tiempo, con otros proyectos también lo toqué.
¿Por qué decidiste contarlo con la voz en off de un personaje que nunca se ve?
Yo siempre estaba con la duda entre hacer una voz en off o poner los ideogramas sobre la imagen, pero esto me llevaba a un lugar cercano al videoarte algo antiguo. A su vez, no quedaba bien porque con los ideogramas verticales en japonés más los subtítulos la imagen se iba a manchar mucho. Estaba tan deshumanizada, que necesitaba algo que pudiera humanizarla, y una voz en off te otorga eso.
¿Qué autocrítica hacés del corto?
Creo que nunca llegás al ideal cuando hacés una película, siempre hay cosas que querés cambiar. Yo la veo ahora y todavía veo algunos errores, no tanto narrativos sino con respecto a la imagen. Por momentos es demasiado distanciado y creo que si lo volviera a montar, me apropiaría más de las imágenes, las haría más personales.
¿Cuál fue tu participación en Canción de amor?
Como Karin es una amiga, tuve un rol de apoyo emocional y de gestor del proyecto. Como organizo el festival IN-EDIT, la había elegido en su momento para el Work in Progress y había visto un germen que estaba bueno. Entonces empezamos a charlar sobre el proyecto y estuvimos como un año escribiendo las escenas, desglosando bien lo que se quería, hasta que se decidió filmarla.
Al tener únicamente la música como hilo argumental, ¿creés que la duración es la indicada?
Tiene la duración que tiene que tener, sino le faltarían tiempos narrativos de desarrollo. También se quería mostrar cierta idiosincrasia del país y para eso necesitábamos mostrar muchas microescenas, no bastaba con sólo un par. Y el hilo argumental tiene varias capas además de la música porque esa elección de temas también habla de lo que es la sociedad.
¿Qué repercusiones tuvieron del público?
La verdad que es que fueron muy buenas porque se llenaron las funciones, la gente quedó contenta y cantaba los temas. Hubo una participación muy activa de todo el público.
¿Qué balance hacés de esta edición del BAFICI?
La programación siempre es rica en contenido. Además, si es un festival con un cine distinto, es importante que cada año haya más público para poder hacer esas películas. Me parece bien que haya gente que diga una cosa y gente que diga la otra porque eso habla de la pluralidad que tiene el BAFICI. Si todo el mundo estuviese contento, hay algo que no estaría funcionando.
¿Cómo ves al cine independiente en la actualidad?
El cine independiente para la sociedad no existe. Existe para pequeños universos de personas, que son los realizadores, los amigos de los realizadores y gente afín a esos mundos. No hay canales de distribución, recién se están generando pequeñas salas o lugares de exhibición. Pero si la gente no está interesada en ver películas, es imposible que sobreviva. La independencia varía bastante, por ejemplo, Zainichi y Canción de amor se puede decir que son independientes porque realmente fueron películas hechas sin fondos, con pocas personas y a pulmón. Pero, ¿qué es el cine independiente?¿Qué es lo que lo define? ¿Los fondos, los no fondos?
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